Sun. Nov 18th, 2018

Tecnología y trabajo: el futuro se estima inclusivo, cambiante y desigual

Por orden de aparición en las imágenes, Sara Berbel, de Barcelona Activa; Raúl Blanco, secretario general de Industria y PYMES; Pau Marí Klose, representante del Alto Comisionado en la Lucha contra la Pobreza Infantil; y Sara de la Rica, profesora de Economía de la Universidad del País Vasco. |FOTOGRAFÍAS: Marta Peiro

¿Cómo serán los puestos de trabajo dentro de 15 años? ¿Qué papel jugarán las mujeres en el mercado laboral? ¿Cómo afectarán las tecnologías a los horarios? Estas y otras cuestiones se reflexionan y analizan en el Libro Blanco del Futuro del Trabajo, presentado este miércoles en el espacio CentroCentro de Madrid.

En él, 28 expertos de disciplinas como sociología, economía o derecho “ahondan en las transformaciones que experimenta el trabajo, las tendencias que se pueden vislumbrar a 15-20 años vista y qué se puede hacer desde las políticas locales”, declaró Ariadna Trillas, de la revista “Alternativas Económicas”. La publicación económica es autora del libro en colaboración con la Agencia de Desarrollo Económico y Local del Ayuntamiento de Barcelona, Barcelona Activa, y el Ayuntamiento de Madrid.

Según Trillo, en el mercado de 2033 “las opciones parecen reducirse” y hay una fuerte “subcontratación y polarización”, además de una flexibilidad que limita el horario fijo de oficina a un 5.1% del tiempo. En este escenario “de incertidumbre, cambio y de una velocidad que no nos deja pensar”, se produce un “cambio total del modelo de producción, de negocio”, aseguró Raúl Blanco, secretario general de Industria y PYMES. Uno de los cambios se centra en el trabajo “en equipo con personas y con robots”, expresó Blanco.

Por ello, “es necesario empezar de nuevo y redefinir radicalmente lo que entendemos por trabajo”, consideró Sara Berbel, de Barcelona Activa. En su opinión, se necesita un “modelo en el que se ponga a las personas y su calidad de vida en el centro del trabajo y el mercado”, basado en una “democratización de la economía donde no se deje atrás a nadie”. En definitiva, “hacer real este futuro del trabajo en igualdad”, defendió. En este camino cobran importancia mujeres, jóvenes y niños y personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

Según la publicación, las mujeres estarán mucho más integradas en el mercado laboral en 2033, reduciéndose su presencia en el sector sociosanitario en detrimento de otros ámbitos. En relación a los colectivos más desfavorecidos, Pau Marí-Klose, representante del Alto Comisionado de Lucha contra la Pobreza Infantil, alertó de que la desigualdad en rentas “está creciendo a niveles alarmantes”, lo que hace necesario un “esfuerzo redistributivo mayor”.

En este sentido, Marí-Klose recordó que “la pobreza laboral ataca al corazón de la población trabajadora” y que “ha afectado especialmente a los jóvenes”. Por ello, el especialista abogó porque “la política pública se haga desde el conocimiento”. Sara de la Rica, profesora de Economía de la Universidad del País Vasco, apostó por “estar preparados para que la riqueza se genere de manera equitativa”.

La especialista hizo un repaso por cómo las tecnologías, desde Internet hasta la inteligencia artificial, están cambiando los modelos productivos. Según dijo, se están destruyendo los empleos codificables mientras que aquellos “complementarios a las máquinas” serán los que sobrevivan. Las condiciones laborales se distribuirán según este parámetro. “El mercado va a ser precario para aquellos profesionales no alineados con la tecnología”, estipuló. Por ello, consideró necesario “un cambio de modelo” basado en la capacidad de adaptación.

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